Real Madrid, ¿Un equipo galáctico?

Se dice que “el todo siempre es mayor a la suma de sus partes”. Generalmente, esta es una regla que se cumple, sin embargo, el Real Madrid bien podría ser considerado una excepción a la misma.

Florentino Pérez ha dejado en claro tras sus 2 períodos al frente de la casa blanca que su filosofía es muy simple. Comprar a los mejores jugadores del mundo, cuesten lo que cuesten, y de esta manera, soñar con tener el mejor equipo, claro está, recuperando millones de dólares en el proceso por ventas publicitarias.

Para esta temporada, el cuadro merengue se hizo de los servicios de Cristiano Ronaldo, Kaká, Xabi Alonso, Karim Benzema y Raúl Albiol, haciéndonos recordar a ese Madrid galáctico de inicios de siglo (Figo, Zidane, Beckham, Owen, entre muchos otros). La meta era clara: ganarlo todo y detener al eterno enemigo, el Barcelona, quien, la temporada anterior, lo ganó todo. (6 títulos en un año, algo que jamás había sido logrado).

Para lograr esta meta, se requería de un técnico capaz, comprobado y con un perfil que le permitiera integrar egos valuados en más de 300 millones de dólares. Tras mucha especulación, Manuel Pellegrini fue el elegido. Su perfil mediático era bajo y su reputación alta, la combinación perfecta para lo que el Madrid necesitaba. Sin embargo, se decía que era un gran técnico para equipos chicos, pero que jamás había tenido experiencia en clubes con el nivel de exigencia como el Madrid. ¿Su meta? Muy simple… Ganar.

Al inicio parecía que la maquinaria funcionaba, sin embargo, el primer reto fueron las lesiones. Cristiano Ronaldo, Kaká y Benzemá perdieron varios juegos por causas diversas. Las expulsiones y consecuentes suspensiones también se hicieron presentes, sin embargo, los triunfos llegaban producto de destellos individuales. No se sentía una conjunción real, pero de una u otra forma, el Madrid ganaba.

Pronto llegó el primer gran foco rojo: La Copa del Rey. El Madrid enfrentaría a un equipo humilde de la segunda división B española, el Alcorcón. El Real Madrid no sólo estaba obligado a ganar, debía golear. Para dimensionar las diferencias, la nómina del Madrid es 400 veces mayor a la nómina del Alcorcón. Sin embargo, en el juego de ida, lo imposible sucedió. Alcorcón 4 – 0 Real Madrid. No hace falta decir más, los merengues fueron humillados, exhibidos y, por supuesto, eliminados del torneo. Ese fue el primer clavo en la tumba de Pellegrini.

Llegó la Champions League, el mayor torneo de clubes europeo. El Madrid arrastra una terrible racha de 5 años consecutivos siendo eliminados en los Octavos de Final. La meta para este año era clara, ser campeones de Europa, meta que además, tenía el plus de que la final será jugada en el Santiago Bernabeu. Coronarse en casa sería un logro mayúsculo para el madridismo, sin embargo, los octavos de final fueron nuevamente el colofón para estos galácticos. No pudieron superar al Lyon francés. El segundo fracaso sonoro se concretaba. Pellegrini estaba condenado.

Con estos fracasos, el Madridismo entendió que la liga local lo era todo, era la última esperanza y deberían aferrarse a la misma. Al día de hoy, lo que ha logrado el Madrid en la liga es digno de llamar la atención. A falta de 2 partidos, han roto el récord histórico de más triunfos en una sola campaña, con 30 triunfos a la fecha. En sus últimos 17 partidos, llevan 16 triunfos y una derrota. Son el equipo más goleador. Tienen la segunda mejor diferencia de goles. Tienen 92 puntos. (Como contexto, 92 puntos les hubieran bastado para ser campeones en cualquier temporada anterior en la historia de la liga, excepto la 92-93). Sin embargo, el Madrid se enfrenta a un problema: El Barcelona.

Por impresionantes que estos números sean, sólo les alcanza para un segundo lugar, mismo que considerando la inversión multimillonaria que realizaron, simplemente es inaceptable. Actualmente no dependen de sí mismos. Su esperanza se limita a que el Barcelona deje puntos en el camino, lo cual suena poco probable. ¿La causa? El Barcelona ganó los 2 enfrentamientos directos por segundo año consecutivo. El Madrid fue inoperante ante los azulgranas; Messi y Xabi Hernández se encargaron de derrotar al Madrid, y la suerte parece estar echada.

El Madrid está obligado a ganar para seguir en la pelea, para mantener una esperanza de que el Barcelona ceda puntos. El destino no está en sus manos y Pellegrini prácticamente está fuera del club. Su desempeño en la liga ha sido soberbio, pero lamentablemente no es suficiente. Cuando diriges a un club como el Madrid, sabes que el único resultado posible es el título, y este año será un gran bache para la carrera de Pellegrini.

Los nombres del Madrid son sobresalientes. Hombre por hombre podrían ser los mejores del mundo sin discusión, pero en este caso, el todo, el equipo, está muy lejos de ser mayor que la suma de sus partes. Muchas estrellas, muchos millones de dólares, y nulidad de resultados. Esa es la verdad de la segunda generación de galácticos madrileños.

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