El Síndrome del Jamaicón

Este post es colaboración de @otero_tdn Sigan su blog! Es muy interesante.

Suecia 1958 pasó a la historia por el surgimiento del más grande futbolista de todos los tiempos. En esos rincones tan lejanos, más cerca del Círculo Polar Ártico que de una playa tropical, surgió un chico de 17 años al que le apodaban Pelé, entre una pléyade de estrellas brasileñas que otrora fueron niños hambrientos de una favela en el mejor de los casos o pacientes de poliomielitis. ¿Les suena el nombre Garrincha? Grábenselo tantito…

Dentro de lo deportivo, en Suecia después de 28 años de continuas e ininterrumpidas frustraciones, México obtuvo su primer punto en Copas Mundiales con un empate ante Gales. Pero lejos de la cancha se formó una de esas leyendas nacionales que nos llenan de orgullo no por paladear el sabor de la victoria, sino por poder presumirle al mundo nuestro humor ácido y sarcástico. Único.

Se trata de una enfermedad que, como la influenza A H1N1, fue propagada por mexicanos a todos los rincones del mundo. ¿Contagiosa? Puede ser. ¿Mortal? Sólo si no se detecta a tiempo. Es el temido Síndrome del Jamaicón.

Verán, en esas épocas no se estilaba el acto de llevar a uno o dos jugadores de sobra los días previos al Mundial para darle al final las gracias y decirle “suerte para la próxima (dentro de 4 años)”. De hecho eran los mismos jugadores los que se recortaban solitos, y no de una manera literal, sino metafórica. Tal fue el caso de José “Jamaicón” Villegas.

Cuentan que incluso el mismísimo Garrincha, el más grande ejemplo del zurdo que salió del otro lado del espejo que ilustró Eduardo Galeano, pudo driblar a la polio pero no al “Jamaicón”. Ese compadre era uno de esos defensas que no te querías encontrar en la cancha. Fue junto con Juan Jasso el único jugador de aquella época del Campeonísimo que ganó todos y cada uno de los 8 títulos de las Chivas.

Pero si bien el mejor extremo izquierdo de la historia no pudo con Villegas, el talón de aquiles de este tozudo zaguero no estaba en la cancha, sino en un plato.

Hay dos grandes anécdotas sobre el “Jamaicón”, la primera y más emblemática ocurrió precisamente antes del Mundial de Suecia. En Lisboa, Portugal, se ofreció una cena en honor del equipo mexicano. Villegas la abandonó y se le encontró melancólico en los jardines del hotel. Cuando se le preguntó por qué no regresaba, respondió: “cómo voy a cenar si tienen preparada una cena de rotos. Yo lo que quiero son mis chalupas, unos buenos sopes y no esas porquerías que ni de México son”.

Durante el torneo, el “Jamaicón” fue titular en el juego inaugural ante Suecia, donde México se llevó un misericorde 3-0 en contra. En los juegos posteriores ante Gales (1-1) y Hungría (0-4) fue relegado a la banca. ¿Mal desempeño en el primer partido? Ahí les va otra.

Antes del Mundial siguiente, el de Chile 1962, la Selección Mexicana, con Villegas incluído y ya consagrado en aquellas Chivas de época, hizo una gira por Europa. En Wembley, el Tri fue masacrado 8-0 por Inglaterra y nuestro célebre “Jamaicón” no pudo detener en todo el partido a los atacantes británicos. Y no nos engañemos, México no era ya taaan mal equipo, dos años antes le había ganado a los mismos ingleses en el DF. Pero cuando se le preguntó el por qué de su mal desempeño, le dijo a un reportero que extrañaba a su mamacita, que llevaba días sin tomarse una birria y que la vida no era vida si no estaba en su tierra. Así.

Al “Jamaicón” nadie lo podía burlar… Mientras estuviera en su tierra, cerca de un buen plato de chalupas, unos sopes y una birria.

Anuncios

One comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s